Este lunes 29 de julio, nuestro Centro Educacional Santa Clara tuvo el honor de recibir la visita del movimiento SiMiPlaneta, una destacada iniciativa impulsada por Farmacias del Dr. Simi en conjunto con Fundación R, que promueve la conciencia ecológica y la acción concreta en favor del cuidado de la casa común.
Durante la jornada, nuestras embajadoras medioambientales, acompañadas por sus profesoras a cargo del programa de medioambiente (Brigada Medio Ambiental) — la coordinadora PIE, Ginelva Ovalle, y la educadora diferencial Paloma Figueroa— participaron activamente en el taller de bombas de semillas, instancia que no solo fomentó el compromiso con la biodiversidad, sino también el trabajo colaborativo, la creatividad y la responsabilidad social.
La actividad, desarrollada en tres bloques horarios, convocó a estudiantes desde Kínder hasta IV° medio, agrupando a más de 50 embajadoras que representaron a sus cursos en esta significativa experiencia. Cada taller entregó herramientas prácticas para crear bombas de semillas, promoviendo el respeto por la tierra y la esperanza en un futuro sostenible.
Desde nuestra espiritualidad providente, creemos firmemente que cuidar la creación es también una expresión del amor y la justicia de Dios, y que nuestras estudiantes, como líderes en formación, están llamadas a ser sembradoras de vida, conscientes de su rol en la construcción de un mundo más justo y fraterno.
Como colegio católico perteneciente a la Congregación de las Hermanas de la Providencia, nos alegra profundamente fortalecer la educación en valores como el compromiso, la cooperación, la honestidad y el respeto, e integrar estos principios en experiencias significativas que despierten en nuestras estudiantes una vocación activa por el bien común.
Esta alianza con SiMiPlaneta se alinea con nuestra misión de formar líderes conscientes, comprometidas y solidarias, capaces de responder a los desafíos del presente con una mirada crítica, compasiva y transformadora, tal como nos inspira la figura del Padre Providente.
Con esta actividad, nuestras embajadoras no solo sembraron semillas en la tierra, sino también en sus corazones, cultivando así el anhelo de ser protagonistas en la protección de nuestro entorno. Confiamos en que estas acciones seguirán germinando frutos de conciencia ecológica y responsabilidad en toda la comunidad educativa.













